Jericalla

La ciudad de Guadalajara, México es una de las más pintorescas y reconocidas de todo el país, está llena de historia, arte, cultura y mucho más.

Destaca por ser una ciudad muy relevante en la historia del país y en la actualidad por ser la 2da ciudad más poblada de México, solo por detrás de la Capital, Ciudad de México. Es la décima ciudad más poblada en Latinoamérica.

Pero esta ciudad no se queda ahí, es la cuna de uno de los postres más pintorescos y llenos de historia que tiene el país de México.

La Jericalla, si quiere conocer un poco más sobre este postre, continúe leyendo.

Las historias sobre la creación de la Jericalla

Como en casi toda Latinoamérica, la realidad es construida a base del realismo y escepticismo de la actualidad.

Mezclado en el fondo con historias y leyendas a veces fantásticas que son transmitidas de generación en generación.

Este postre no es la excepción, una de las historias cuenta que en el siglo XIX algunas monjas habían ideado esta receta desde cero, como un postre con la intención de darlo a los niños del Hospicio Cabañas.

Este lugar era un refugio para niños huérfanos, y es considerado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997. Y actualmente es la sede de un organismo encargado de la gestión cultural de Guadalajara.

Otra historia cuenta que en realidad la receta ya existía y una de las monjas decidió modificarla para hacerla más nutritiva para los niños.

La idea era crear un plato que a los niños les gustara pero que pudiera alimentarles también. Algo salió mal al crear el plato, pues la monja dejó mucho tiempo los postres en el horno y se quemaron por arriba.

Ese pequeño error marcaría al postre para bien, todos amaron el resultado, y convinieron en que aquello le daba un sabor especial al postre.

¿De dónde Viene el nombre?

Así como hay discrepancias sobre el origen del postre, también existen las mismas a la hora de estar de acuerdo en cuanto al origen del nombre; sin embargo las monjas nunca dejan de estar íntimamente relacionadas.

En uno de los casos se piensa que una de las monjas que creó el plato era española y ella le puso el nombre de “Jericalla” en honor a su pueblo de origen, el pueblo de “Jerica” un poblado pequeño cercano a Valencia España.

Otra de las especulaciones es que la monja que creó el plato se llamaba “Jenara Caracalla” y que los niños por cariño le decían “Jericalla” y así fue como el postre que ella creó heredó su nombre.

En fin, quizá este es otro de los aspectos curiosos del plato, probablemente nunca se sepa a ciencia cierta cuál es el verdadero origen del nombre, cosa que le da cierta belleza, a este peculiar plato.

De lo que no queda dudas es que el nombre “Jericalla” resulta extraño y curioso para propios y extraños.

Ingredientes

Para 5 porciones:

  • ½ Litro de leche.
  • ½ Taza de azúcar.
  • 3 huevos
  • 1 varita de canela
  • 1 cucharada de esencia de vainilla.

Preparación

Coloque todos los ingredientes para la Jericalla exceptuando los huevos en una olla, y póngalo a hervir a fuego lento. Una vez que haya hervido por aprox. 5 minutos, apague el fuego y déjela enfriar.

Precaliente el horno a 200 °C mientras la leche queda tibia.

Luego colóquele algunas cucharadas de leche tibia a los huevos previamente batidos y revuelva.

Acto seguido vierta los huevos en el resto de la leche en la olla.

A continuación vierta la mezcla en flaneras luego de retirarle la rama de canela. Y coloque en un recipiente ancho con agua hasta la mitad para cocinar a baño maría en el horno.

Cocine durante 40 min. Y recuerde dejar que se dore la superficie de arriba para darle ese toque especial.

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